¿Temen las potencias nucleares un ataque nuclear terrorista?
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¿Lo que se lee entre líneas después de la cumbre nuclear de Obama debería horrorizarnos un poco más? ¿El orgullo generalizado entre los políticos del mundo esconde una tendencia alarmante: que el poder nuclear se está desplazando hacia terroristas que nuestros gobiernos no controlan? Sigue leyendo para descubrir algunos datos deprimentes.
Te puedes imaginar lo terrible que sería encender el telediario a mediodía para que el locutor te contara que los terroristas habían detonado con éxito una bomba nuclear matando e hiriendo a cientos de miles de personas? Dick Cheney, en una entrevista con la Fox News en 2008, explicó la formidable opción estadounidense si el mundo se tergiversara e iba a desatarse una guerra nuclear:
“El presidente de EE UU es seguido desde hace 50 años las 24 horas al día por un ayudante militar que lleva el ‘balón’ que contiene los códigos nucleares que utilizaría, y se le permitiría utilizar, en el caso de que se produjera un ataque nuclear contra EE UU. Podría ordenar el ataque más devastador que jamás se ha visto. No tiene que pedir permiso a nadie, no tiene que llamar al Congreso y no tiene que pedir permiso a los tribunales.”
Casi dos años más tarde en 2010, sin embargo, podemos leer en la BBC que los líderes mundiales agrupados por Obama están de enhorabuena después de acordar unas “medidas no vinculantes para proteger todo el material nuclear de riesgo en un periodo de cuatro años e impedir a los grupos no estatales obtener la información o la tecnología necesarias para usar ese material.“
A pesar de la parte ‘no vinculante’ que no me convence nada, los reportajes que hemos visto esta semana en la tele parecen prometedores: EE UU y Rusia incluso han firmado un nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas que promete reducir en un 30% la cantidad de cabezas nucleares y Ukrania ha dicho que ya no piensa desarrollar su programa de enrquecimiento de uranio con fines bélicos.
A los estadistas amantes de la paz en Europa, les encanta la idea. Cuarenta de ellos han firmado una carta abierta al periódico The Guardian en apoyo a los nuevos planes pero no sin intentar al mismo tiempo dejar claro su deseo de no renunciar a los proyectos de centrales nucleares: “Debemos alcanzar estas metas al mismo tiempo que ayudamos a aquellos países que quieren optar por la opción de la energía nuclear civil a hacerlo con seguridad.“
La amenaza no es nueva, como el New York Times nos subraya con la comparación de los archivos del FBI durante la Guerra Fría destinados a las investigaciones llevadas a cabo sobre la posibilidad de un ataque nuclear por parte de un infiltrado soviético con una bomba valija:
“En los años 50, EE UU sabía que sus adversarios tenían las armas: el gran desconocido era si las utilizarían o no. Hoy, dijo Jeffrey T. Richelson, un historiador especializado en armas nucleares, es la situación contraria: los líderes de Al-Qaeda han sugerido públicamente que utilizarían un arma nuclear, “pero, que sepamos de momento, Al-Qaeda ni de lejos sabe construir una bomba.”
Pero Rusia, EE UU con su ‘balón’ de alerta nuclear las 24 horas al día y Ukrania no son el principal problema. Los países no conformistas como Irán, Israel, Pakistán y Corea del Norte – y los terroristas incontrolables – sí lo son.
El Congreso de EE UU piensa que lo más probable es que haya un ataque terrorista con armas de destrucción masiva antes de que acabe el 2013 y un antiguo experto en energía de la CIA piensa que: “hay una mayor posibilidad de una catástrofe nuclear en Pakistán que en casi cualquier otro lugar del mundo.” La región acoge a más extremistas violentos que cualquier otra, es un país inestable y su arsenal de armas nucleares crece.”
Hay entre 1.600 y 2.000 toneladas de material nuclear en 40 países que podría utilizarse en algún tipo de ataque terrorista nuclear. Nuestros líderes nos aseguran de que la mayor parte de ese material está bien encerrado en búnkeres en algún lugar del mundo pero unos terroristas con ganas no necesitarían ni de lejos tanto material nuclear para provocar muertos, destrucción y pánico global detonando una bomba.
Pero más que la enorme bomba que en los documentales antiguos les vemos introducir en la Enola Gay o los gigantes misíles nucleares intercontinentales de la Guerra Fría, sin embargo, parece que las comparaciones con la fruta están más a la orden del día.
Obama cree que un ‘trozo del tamaño de una manzana” sería suficiente para matar a miles de personas. El experto de la CIA citado por la BBC prefiere un tamaño un poco más grande: “25kg-5okg de uranio enriquecido, el tamañao de uno o dos pomelos” – lo que funcionaría como un artefacto nuclear improvisado.“
Así que en cuanto Al-Qaeda o algún otro grupo fundamentalista lleno de tarados se haga con un poco de uranio enriquecido, consiga ensamblar un artefacto nuclear improvisado y meterlo en una maleta, tendremos un problemón. Pero, ¿es tan fácil hacer todo eso en la realidad?
Bueno, los terroristas ya han empezado a intentar robar esas piezas de uranio y plutonio preocupantes de tamaño fruta. Según el informe Securing the Bomb 2010:
“Ha habido más de 18 casos de robo o pérdida de plutonio o de uranio enriquecido, los elementos esenciales de las armas nucleares. Los pacifistas han entrado en una base belga dónde supuestamente se guardan armas nucleares estadounidenses; dos equipos de hombres armados atacaron una base en Sudáfrica dónde se almacenan cientos de kilos de uranio enriquecido; y los oficiales rusos han confirmado que células terroristas han llevado a cabo el reconocimiento de unas instalaciones rusas de almacenamiento de armas nucleares.”
Además, Al Jazeera nos informa de que en enero de este año: “la Policía en el estado norteño de Amapa en Brasil desenterró un alijo de 450kg de mineral de uranio enriquecido.” 450kg serían suficientes para entre 10 y 20 bombas de tamaño pomelo.
Sin ser un experto en la fabricación de bombas, y mucho menos en la fabricación de bombas nucleares, ¿se te ocurre algún lugar dónde actualmente los terroristas fundamentalistas están entrenándose en el arte de la fabricación de bombas y mejorando sus habilidades para construir artefactos explosivos improvisados? ¿Afganistán, quizás?
“Hemos comprobado un aumento general y contínuo en la prevalencia y eficacia (en cuanto al número de heridos) en los ataques con artefactos explosivos improvisados por todo el sur de Afganistán y el Pakistán occidental entre 2004 y 2009…Mientras reconocemos las razones locales para los ataques y para la innovación con bombas, también sugerimos que existe un fenómeno de aceleración global y generalizado en cuanto a tácticas, técnicas y procedimientos en la que generaciones de terroristas e insurgentes tardan cada vez menos tiempo en lograr sus avances.”
Los traficantes de la droga y los millones de inmigrantes que cruzan las fronteras internacionales todos los años con sus maletas me hacen pensar que la última parte no sería demasiado difícil, sobre todo cuando no hemos sido capces de parar ni los ataques con zapato-bomba ni los ataques con calzoncillo-bomba en los aviones, aún después del 11-S.
Acojona, ¿verdad?
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