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Asco por la crisis del abuso de niños en la Iglesia Católica

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La repugnancia mundial inspirada por el abuso de niños por parte de curas católicos se ha visto igualada por la estupefacción internacional al escuchar tanto el silencio de las autoridades eclesiásticas como las preocupantes explicaciones religiosas sugeridas por el alto clero acerca de una serie de delitos muy terrenales. ¿Es una crisis de fe, una crisis de liderazgo o sólo una crisis de comunicación?

Asco por la crisis del abuso de niños en la Iglesia Católica

Desde hace ya semanas, leemos titulares en las pantallas de nuestros ordenadores o en la televisión que nos cuentan cómo durante décadas los curas católicos en varios países abusaron de los niños y niñas bajo su tutela pastoral.

Peor todavía, obispos, arzobispos cardenales y hasta el mismísimo Papa en un puesto anterior taparon los abusos, citando “el bien de la Iglesia Universal” como algo más importante que la investigación judicial de los pederastas dentro de su organización.

Tampoco parece ser un asunto aislado. Si buscas ‘abuso obispo‘ en Google Noticias, verás titulares como los éstos: “Un obispo belga dimite y pide perdón por los abusos sexuales”, “El arzobispo de Westminister pide perdón por los abusos”, “El Papa acepta la dimisión de un obispo irlandés”, “El arzobispo de la Ciudad de México nombrado en una denuncia por abusos en Los Ángeles”, “El caso de abusos en Chile pone a prueba la lealtad de una parroquia”, “El Vaticano elogió a un obispo que protegió a un cura de la Policía”, “Obispo: en África también sufrimos los abusos sexuales de los curas”, “Las víctimas maltesas de los abusos piden audiencia con el Papa.”

¿Quién tiene la culpa y por qué no han entregado ya los curas a la Policía? ¿Y todos estos titulares y casos angustiosos de abusos de niños no demuestran un problema más profundo y fundamental con las creencias, los dogmas y la estructura de la Iglesia Católica?

Sobre todo cuando miras las ‘razones’ esbozadas por algunos miembros del alto clero de la Iglesia Católica en sus intentos de explicar tanta maldad impía a sus fieles feligreses. Un obispo de Chicago y el exorcista jefe del Vaticano han culpado al diablo, un obispo italiano ha culpado a los judíos y el mismo Secretario de Estado del Papa ha culpado a los homosexuales.

El arzobispo de Viena, quizás con más razón, piensa que el celibato de los curas puede estar al fondo del abuso repugnante de niños por parte de curas católicos y el jefe de Sexología y Medicina Sexual en el Hospital Charite de Berlín está de acuerdo, según la BBC: “Si ya tienes un problema con una sexualidad conflictiva, incluidas las tendencias pedófilas, te atrae la opción de formar parte de una institución que te obliga al celibato.”

Otro teólogo que también es psiquiatra, sin embargo, no estuvo de acuerdo y dijo de forma bastante sensacionalista que es más probable que un padre de familia abuse de un niño que un cura célibe:

“Es 36 veces más probable,” dice, “que un padre de familia abuse de un niño que un cura célibe. Así que en este contexto no es bueno hablar del celibato. “En vez de eso, tenemos que hablar de cómo impedir más abusos, tenemos que hablar de las víctimas y tenemos que hablar de cómo afrontamos estos temas con transparencia.”

Un destacado teólogo católico en Alemania ha citado a San Pablo en su argumento para quitar la prohibición sobre el celibato en la Iglesia Católica:

“San Pablo dijo en su primera epístola a los Corintios: “pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.” Pedro y los apóstoles estaban casados y sus ministerios no sufrieron, dijo, señalando que miles de curas protestaron cuando la nueva ley fue introducida en algunos casos en el siglo once.”

Asqueados y cansados de las excusas más o menos ridículas y la falta de transparencia, algunas personas piensan que es hora de que la justicia internacional se haga cargo para intentar resolver el problema.

Abogados en EE UU acaban de presentar una demanda que nombra al Papa como imputado y busca obligar el Vaticano: “a sincerarse de manera fundamental, a hacer pública toda la documentación que evidencia delitos cometidos contra los niños durante décadas.

En el Reino Unido, los conocidos ateos Christopher Hitchens y Richard Dawkins están intentando — con la ayuda del también conocido abogado de derechos humanos Geoffrey Robertson — presentar una demanda para acusar al Papa como máximo responsable de la Iglesia Católica, y entiendo su lógica:

“Pónte que el secretario de estado británico para la educación recibió del departamento de educación regional un informe fidedigno con información sobre un profesor que había atado y violado a sus alumnos. Imagina que, en vez de entregarlo todo a la Policía, había optado simplemente por cambiar de colegio al profesor, y que éste seguía violando a otros niños. (…) ¿Por qué a la Iglesia se le permite tal comportamiento, cuando a cualquier ministro que pillaron escribiendo una carta así se le obligaría a dimitir en ignominia, y tal vez se le acusaría también de un delito? Un líder religioso, como el Papa, no debería ser distinto.”

El abogado británico Carl Gardener explica en el blog Head of Legal, sin embargo, y a pesar de lo feliz que probablemente haría a millones de personas, que de todas formas no hay nada de qué acusar al Papa en este caso:

“El argumento de Geoffrey Robertson acerca de la imunidad del Estado me parece razonable — si el Papa necesitara hacer uso de ese argumento en su defensa, sería posible que no funcionara porque el Vaticano no es un Estado según lo entiende el derecho internacional o (más probablemente) porque la imunidad del Estado no es una defensa frente a acusaciones de crímines contra la humanidad u otras violaciones graves de los derechos humanos. El caso aquí, sin embargo, es que el Papa no necesita hacer uso de la imunidad del Estado: no hay nada de que se tiene que defender.”

A pesar de decidir no apartar del sacerdocio a un cura molestador de niños cuando era Cardenal Ratzinger y de cambiar de destino a otro molestador santo de niños para que trabajara con más niños mientras ejercía de arzobispo de Munich, el Papa Benedicto XVI ya dice que encabeza una iglesia “herida y pecadora” y siente “vergüenza y dolor”. Y yo me pregunto: ¿qué sentirán los niños abusados por sus curas católicos?

Y pese a sus lágrimas en Malta, ¿de verdad le preocupan al Papa las víctimas más que la política y la imagen de su iglesia?

The Economist y el Financial Times han comentado ambos la dirección política en la que lleva Benedicto la Iglesia Católica pero parece que están en desacuerdo. Mientras para el Economist: “en la últimas semanas, una ola de nuevas acusaciones ha llegado al corazón europeo de la Iglesia y Benedicto entiende que la recristianzación de Europa es fundamental para su papado,” el FT piensa que Europa y las sociedades ricas de Occidente no son precisamente el objetivo para la Iglesia Católica de este Papa y por eso no ha demostrado tanto interés en el dolor y el perdón como debía:

“Los católicos en los países emergentes, después de todo, no se han visto afectados tanto por el escándalo que ha sacudido su autoridad en Occidente. Son menos propensos a desafiar el absolutismo moral del pontífice y su exigencia de una obediencia ciega a Roma. ¿Y qué pasa si dejamos a unos católicos occidentales tirados en el camino? Muchos se unirán a los que ya se han marchado. Otros concluirán que el Papa Benedicto puede robarles su Iglesia pero no su fe.”

No se puede culpar o asociar los pecados de la jerarquía de la Iglesia Católica o de sus curas depredadores a los fieles feligreses del Catolicismo mundial — muchos de los cuales, debemos recordar, han sido las víctimas de estos terribles delitos — pero ya debe ser hora de exigir más transparencia y responsabilidad de una organización que tiene entre sus manos la formación moral y religiosa de más de mil millones de personas.

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